Saturday, February 20, 2016

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TECTÓNICA DE PLACAS DINÁMICA DE LA TIERRA

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Observación Sismológica



‘Sismos lentos’ presagian la magnitud de un futuro terremoto.

Tras seguir por años los movimientos de las placas tectónicas en Costa Rica, científicos han encontrado una relación entre los llamados sismos de deslizamiento lento y la magnitud de un posterior terremoto.
Por Pablo Fonseca Q. | 16 de enero de 2015


Científicos han encontrado una relación entre los llamados sismos de deslizamiento lento y la magnitud de un posterior terremoto. 
Alice Mastroianni vía Flickr
SAN JOSÉ- Millones de personas viven en zonas donde se presentan de manera constante temblores y terremotos. Crecer en una zona sísmica incluye aprender a estar siempre preparado para su llegada, sin previo anuncio.

Sin embargo, un grupo de científicos ha encontrado una relación entre lo que se conoce como deslizamientos lentos y la magnitud de los temblores más fuertes, lo cual puede servir como una clave para saber si una zona se expone a un sismo de gran magnitud y prepararse para el evento de manera más efectiva.

Las conclusiones las obtuvieron tras analizar los datos recopilados por varios años en Costa Rica, específicamente en la península de Nicoya. Esta zona se encuentra al noroeste del país centroamericano y está muy cerca del lugar en donde la placa tectónica Cocos se hunde –en un proceso de subducción– bajo la placa Caribe.

Precisamente ese es el sitio del epicentro de un sismo de magnitud 7,6  que se produjo el 5 de septiembre de 2012,  uno de los más fuertes que se ha registrado en esta nación.

Medir “sismos silenciosos”
Desde 1988, científicos de la 
Universidad del Sur de Florida y del Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (Ovsicori) realizan mediciones en los terrenos de la península de Nicoya, en los últimos años con equipo de GPS de muy alta precisión.

Fue con esos equipos que lograron detectar lo que se conoce como sismos de deslizamiento lento, los cuales son sismos que liberan su energía de manera lenta, a lo largo de semanas o meses, y no son sentidos por humanos o registrados por sismógrafos convencionales.


Jacob Richardson, de la Universidad del Sur de Florida, junto a una de las instalaciones en la península de Nicoya, Costa Rica, para medir los sismos lentos.  Crédito: FSU.

“En Costa Rica hemos medido cerca de una docena de sismos lentos. Muchos más han sido observados en el Pacífico noroeste de Estados Unidos y Canadá, así como Japón, Nueva Zelanda y Australia”, explicó a Scientific American Timothy Dixon, investigador y autor principal de un artículo sobre el tema 
publicado en la revista Proceedings of the National Academies of Science (PNAS).

Los resultados sugieren que los sismos silenciosos dan información valiosa para delinear el área de ruptura (es decir, la zona donde se genera propiamente el sismo), así como la magnitud de un futuro terremoto y hasta el potencial de un sunami.

“Monitorear mejor estos eventos, especialmente los que están en el mar, podría permitir calcular el tamaño de los futuros terremotos y el potencial de sunamis peligrosos. Sin embargo, el valor predictivo de los sismos lentos se mantiene incierto”, escribieron los científicos en PNAS.

¿Posible predicción?
 Marino Protti, investigador del Ovsicori, considera que el análisis de los sismos lentos además de indicar zonas de alto riesgo de movimientos telúricos fuertes, también podría ayudar, en un futuro, a predecir al menos algunos sismos.

“El terremoto del 5 de septiembre del 2012 ocurrió justo en medio de nuestra red de instrumentación y esto ha aportado enormemente al conocimiento sobre los procesos de subducción y la relación entre sismos lentos y potencial sísmico futuro”, explicó Protti.

Gracias a ello, ahora han podido comenzar a comprender la contribución que tienen estos sismos lentos en reducir el potencial de futuros terremotos destructivos.  “Si no ocurrieran sismos lentos, toda la deformación se acumularía para ser liberada en terremotos mucho mayores de los que realmente ocurren”, explicó Protti.

Según este experto en sismología, el potencial predictivo que podrían tener estos sismos lentos está basado en la idea de que cada vez que ocurre uno de ellos, el deslizamiento ocurrido en la falla tectónica carga los segmentos mejor acoplados de esta, que son los que eventualmente se rompen cuando hay terremotos destructivos. Es por ello que la probabilidad de que terremotos fuertes ocurran aumenta justo después de un sismo lento.
  

Movimiento de los sismos lentos detectados en la península de
        Nicoya  desde 2007. Crédito PNAS


“El problema es que la gran mayoría de los sismos lentos, que ocurrían cada 23 meses en Nicoya, no disparan terremotos grandes y por lo tanto su potencial predictivo es limitado. En el caso del terremoto de Nicoya del 2012, ese sí vino precedido de un sismo lento que comenzamos a registrar varias semanas antes del terremoto. El reto es poder llegar a diferenciar los sismos lentos que sí son premonitores de grandes terremotos de los que no lo son”, señaló Protti.

Dixon concuerda en la dificultad de determinar cuál sismo lento predice un sismo de gran magnitud y cuál no.   “Existen muchos sismos lentos entre grandes terremotos. Si hay sismos lentos frecuentemente, lo cual pensamos que es algo común, no existe manera conocida hasta ahora de saber si alguno de estos sismos lentos causará el próximo terremoto”, explicó.

Dixon añadió que, junto con Protti, espera continuar las observaciones en Costa Rica y expandir la red para cubrir un área mayor con más estaciones.

“También esperamos ver si el terremoto del 2012 cambiará la naturaleza y los periodos de los sismos lentos, así como desarrollar nuevo instrumental para observar los sismos lentos en un ambiente marino, algo que hasta ahora ha sido poco estudiado”, concluyó.
  



Denis Voytenko, estudiante de doctorado en la Universidad de Florida, con uno de los GPS de alta precisión que se utilizaron para el estudio. Crédito: FSU.


Chile une su red sismológica a la de otros países de la región para entender mejor sus terremotos.

Tener los datos de los movimientos de la Tierra en línea y en tiempo real no solo ayuda a lograr alertas más certeras para la población, sino también a entender mejor los movimientos telúricos. 
Por Lorena Guzmán H. 

Cuando en Chile ocurrió el terremoto del 27 de febrero de 2010 –que alcanzó una magnitud de 8,8 y que tuvo una duración de cuatro minutos­– en el país suramericano no existía una red sismológica local. Ello, junto con una mala interpretación de los datos que venían del extranjero, contribuyó a la pérdida de cerca de 550 vidas. Hoy, tras otro importante terremoto registrado esta semana,  la situación es diametralmente distinta y no se debe solo a los esfuerzos locales.
Si bien Chile es uno de los países más sísmicos en Latinoamérica, no es el único donde ocurren terremotos. A fines de mayo pasado se desarrolló en Santiago el seminario National Geophysical Networks in Latin America, que reunió a más de cien expertos de casi todos los países de la región. El objetivo fue afinar una nueva forma de trabajo que está apareciendo en todo el mundo: las redes sismológicas nacionales interconectadas en tiempo real.

Hoy Chile comparte datos en tiempo real con Estados Unidos, Argentina, Perú, Bolivia y Brasil, entre otros, y en la reunión se llegó a acuerdo con Colombia y Ecuador. Mientras que en Centroamérica se está conversando para crear un consorcio de redes locales. La meta es que nadie en el continente se quede a ciegas con los datos tras un terremoto,  como le pasó a Chile en 2010.

De nada a todo
En 2007, durante su primer período presidencial, Michelle Bachelet anunció que el país finalmente tendría una red sismológica compuesta por 65 instrumentos de última generación. Problemas burocráticos entre las distintas entidades –que debían autorizar y ejecutar los presupuestos – terminaron retrasando la compra a tal punto que recién en 2015, ocho años después, Chile logró instalar una red acorde a su sismicidad. Lección aprendida, también está buscando potenciarla aún más con la conexión regional.

El comienzo de la red de redes, cuenta Sergio Barrientos, director del Centro Sismológico Nacional de la Universidad de Chile, fue justamente tras el terremoto de 2010. “En esa ocasión vinieron cuatro grupos distintos de investigadores –de Estados Unidos, Francia, Alemania e Inglaterra– a instalar sus instrumentos para registrar las réplicas. Una vez recolectados y compartidos los datos, pensamos por qué no ir más allá”, recuerda el científico.

“Un año después hicimos esas mediciones públicas y fue tan exitoso que sirvió como ejemplo para seguir compartiendo datos internacionales”, explica. Algo nuevo, ya que antes la información recién se liberaba dos o tres años después de obtenida.
“Esta forma de trabajar ayuda a conocer mejor las fuentes sísmicas y precisar su localización”, explica Marino Protti, sismólogo del Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica. “Pero la función primera es la posibilidad de activar los sistemas de alerta temprana y salvar vidas”.

El Servicio Sismológico Nacional de EE. UU. (USGS) recibe datos en tiempo real de 3.000 estaciones. “A los 10 minutos se entregan una posición y magnitud iniciales, las que se van haciendo más precisas mientras pasan las horas”, explica David Simpson, presidente emérito del consorcio Incorporated Research Institutions for Seismology (IRIS) de EE. UU.
Si este mismo proceso se replica en todos los instrumentos que logran medir el movimiento, tanto la determinación del epicentro como de la magnitud se hacen más precisos. La redundancia en estos casos, dice Marino Protti, es crucial. Por eso la importancia de la conexión de la redes especialmente cuando un terremoto tiene potencial de producir un tsunami.

Cooperación
El que la información se transmita a casi todo el mundo es relevante, dice Marino Protti, porque cuando los movimientos son muy fuertes los instrumentos locales se saturan. “En estos casos el tener los datos de estaciones más lejanas permiten obtener y mejorar la ubicación y magnitud del evento”, dice.
Otro punto a favor de compartir datos es la excelencia de estos mismos. “Esta forma de trabajo obliga a todos a asegurarse que estos sean de buena calidad”, opina Sergio Barrientos.

David Simpson concuerda, pero no es lo único, dice. “Los datos libres impulsan el estudio, por ejemplo, de cómo interactúan los terremotos”, explica. Por ejemplo, Chile posee 3.000 kilómetros de costa en la zona de subducción y puede tener, como ha pasado, terremotos con rupturas de mil kilómetros. “Aunque tenga instrumentos en la zona, sin los datos de sus vecinos no puede ver toda la extensión”, ejemplifica.

Por eso tanto sismógrafos como equipos de GPS –que miden el desplazamiento– son vitales. Justamente, utilizando datos de estos instrumentos, poco más de un año después del terremoto de 2010 un equipo internacional publicó en la revista Science la anatomía desmenuzada del movimiento. Aunque este comenzó en un punto con un terremoto de magnitud 8,8, luego avanzó hacia el norte gatillando una segunda zona de liberación de energía, con una magnitud de 8,3. Fueron dos terremotos en uno.


Trabajar el línea va a ayudar caracterizar toda la zona de subducción del Pacífico, dice Marino Protti. “A pesar que es un solo proceso, la placa puede comportarse de distinta manera en diferentes partes. El poder compartir mediciones nos permite ir caracterizando las áreas de rupturas futuras”, dice.


MyShake: 
una aplicación móvil que detecta terremotos

Su teléfono inteligente puede formar parte de una red colaborativa de detección de sismos.
Por Berta Carreño 

Hace ya seis años del catastrófico terremoto de 7,0 Mw de magnitud que asoló Puerto Príncipe, la capital de Haití. Este terremoto, así como sus réplicas,  cobró un total de 316.000 vidas y dejó a unos 350.000 heridos y a más de 1,5 millones de personas sin hogar. Haití es el país más pobre del continente americano, y unos de los más desfavorecidos del mundo. A pesar de encontrarse en una zona sísmicamente activa, en 2010 Haití no disponía de red sísmica para la detección de terremotos y, por ende, tampoco tenía una sistema de alerta para la población.

La mayoría de países con alta sismicidad cuentan con una red de detección que informa al sistema de alerta temprana. El sistema, en el momento que  confirma el terremoto mediante los detectores sísmicos, envía una señal de alarma a distintos organismos públicos, como escuelas, policías y bomberos; a la industria, para detener procesos; a los sistemas de transporte público, para frenar y detener trenes y tráfico aéreo; y a medios de comunicación que, por radio y televisión, avisan a la población.    

No obstante,  Haití no contaba con dicho sistema, pero su población sí poseía teléfonos móviles. Y es justamente este aparato, el que podría aportar un nuevo sistema de detección y alerta de sismos.
Richard Allen, director del Laboratorio Sismológico de Berkeley y catedrático del Departamento de Ciencias Planetarias y de la Tierra de la Universidad de California, en Berkeley, presentó la aplicación para teléfonos móviles MyShake en la Reunión Anual de la Asociación Americana por el Avance de la Ciencia (AAAS, por sus siglas en inglés) que se llevó a cabo en Washington D.C. El objetivo final de la aplicación es proporcionar una red mundial de detección y alerta temprana de sismos.

¿Cómo funciona?
MyShake usa los acelerómetros que los teléfonos inteligentes, o smartphones, llevan incorporados para determinar la posición del teléfono al visualizar algo en la pantalla y para jugar. Los smartphones poseen tres acelerómetros que, a pesar de no ser muy sensibles, permiten detectar terremotos de magnitud 5 o superior cuyo epicentro se encuentra a 10 km de distancia. Según los científicos, el punto fuerte de esta red global es que existen muchos smartphones en el mundo, aproximadamente 100.000 millones de aparatos, que proporcionarían una red barata de detección y, eventualmente, aviso.

Los acelerómetros registran las sacudidas del teléfono y la aplicación analiza los datos. MyShake compara las vibraciones con los perfiles de los terremotos. Si el patrón coincide, envía un paquete de datos básicos al laboratorio de Allen: momento y amplitud de la sacudida y posición del teléfono proporcionada por el GPS. El software en la nube analiza todos los datos que recibe, y, si al menos cuatro teléfonos detectan movimiento y representan al 60% de los teléfonos ubicados a menos de 10 km del epicentro, el programa confirma un terremoto. 

Los investigadores comprueban esta información enviada por los teléfonos con los datos de la Red Integrada de Sismos de California, que monitorea los movimientos de la tierra en todo el estado usando sismógrafos.
“Los acelerómetros de los smartphones nunca reemplazarán una red de estaciones sismográficas, ya que la calidad de los datos de las redes sismográficas es mucho mejor. Esperamos que en el futuro MyShake ayude a hacer los sistemas de alerta más rápidos, y robustos”, dice Allen.
Afinar el algoritmo

El algoritmo que usa la aplicación para analizar los datos de aceleración y distinguir los terremotos de otras vibraciones se publica hoy en un informe en la revista Science Advances. Kong, del equipo de Allen, y coautor del estudio puso a prueba teléfonos en mesas de sacudidas de la Universidad de California, Berkeley, que simulan las vibraciones de grandes terremotos, como el de 1989 en Loma Prieta, al sur de San Francisco.

En estas pruebas de simulación el algoritmo diferencia los terremotos de otras vibraciones en un 93% de los casos. “Cuanta más gente, en más lugares del mundo,  descargue la aplicación, más rápidamente seremos capaces de recolectar datos y verificar el buen funcionamiento del sistema, y estaremos listos antes para proporcionar alertas a los usuarios”, dice Allen. Cuando los usuarios de smartphones descarguen la aplicación, Kong y su equipo podrán realizar más pruebas para asegurar el buen funcionamiento del algoritmo.

El algoritmo de MyShake ha sido transformado en una App por los programadores del Centro de Innovación Silicon Valley en Mountain View, California, que forma parte de los T-Labs o Laboratorios de innovación Telekom de T-Mobile. La aplicación funciona en segundo plano y usa poca batería, se puede descargar en el Google Play Store (para Android), y los científicos quieren desarrollar una nueva versión para iPhone.

Ciencia ciudadana
Una vez los científicos comprueben que la detección es certera, desarrollarán el sistema de alarma para los usuarios de teléfonos fuera del epicentro, que les mostrará una cuenta atrás hasta que llegue la sacudida. “Honestamente, esto es un proyecto de ciencia ciudadana, solo funcionará si la gente se descarga la aplicación” dice Allen. Con una red lo suficientemente densa, se puede llevar a cabo la detección, análisis y aviso en menos de un segundo.

“Es necesario que la población tenga conciencia del peligro sísmico de su zona, y se hagan simulacros periódicamente para que estén entrenados y puedan reaccionar rápida y ordenadamente en caso de recibir una alerta”, dice Yolanda Torres, investigadora del grupo de Investigación de Ingeniería Sísmica, de la Universidad Politécnica de Madrid, quien no ha participado en el proyecto. “Si esto no se consigue, una alerta recibida en un teléfono móvil puede llegar a causar reacciones de pánico, lo que sería contraproducente. Es decir, más que un reto tecnológico, puede resultar un reto de concienciación social”, afirma.

Como lamentablemente indican los sismos de Haití o Nepal, una red de detección de sismos colaborativa puede ser la única opción de conseguir dar un aviso temprano en países con actividad sísmica, que no poseen una red de estaciones de detección de sismos (o muy débil), pero que cuenta con millones de usuarios de teléfonos móviles. “Hay muchas partes del mundo que tienen un riesgo sísmico importante pero no poseen ninguna red tradicional de detección de sismos, así que MyShake proporcionaría algún tipo de aviso temprano de sismos en esas regiones”, afirma Allen.

Por Berta Carreño.

Tuesday, February 09, 2016

Perfiles sismicos de los primeros 9 dias de Febrero 2016. Regiones 15, 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 14, 10, 11, 12 y 13.....

 15 y 1 Region
 2 Region
 3 Region
 4 Region
 5 Region
 6 Region
 7 Region
 8 Region
 9 Region
 10 y 14 Regiones
 11 Region
 12 Region
13 Region

Perfiles sismicos de cada Region del mes de Enero 2016. Analice cada Region, en especial la Zona Norte (Arica a La Serena)....

 15° (Arica y Parinacota) y 1° (Tarapacá) Región
 2° (Antofagasta) Región
3° (Atacama) Región
 
 4° (Coquimbo) Región
 5° (Valparaíso) Región

6° (Bdo. O'Higgins) Región
7° (Maule) Región
8° (Bio Bio) Región
 
 9° (Araucanía) Región
 10° (Los Ríos) y 14° (Los Lagos) Regiones
 11° (Gral. Carlos Ibáñez Del Campo) Región
 12° (Magallanes y Antártida Chilena) Región
13° (Metropolitana) Región