Tuesday, September 22, 2015


Volcanes Parinacota, Sajama (Bolivia) y Quiriquisini

Sismo reflota debate sobre reestructuración de la Onemi
© La Tercera

Senadores advierten que proyecto de ley, hoy en trámite, no define financiamiento ni el rol polifuncional de FF.AA. en emergencias naturales.
Cada nuevo desastre natural reflota la necesidad de contar con una renovada institucionalidad, para fortalecer la capacidad de respuesta del país ante las emergencias. Y si bien el proyecto del Ejecutivo, para transformar a la Oficina Nacional de Emergencia (Onemi) en un Servicio Nacional de Gestión de Riesgos y Emergencias, actualmente se encuentra en la Comisión de Defensa del Senado, son varias las precisiones para una reformulación de fondo.

“De partida no podemos tener una nueva institucionalidad sin un presupuesto definido, eso es clave. Junto con ello, hay que definir en la ley el rol polifuncional de las FF.AA., no sólo para la defensa del país, sino también para su apoyo en desastres”, puntualizó el senador Alejandro Guillier (Ind), presidente de la Comisión de Defensa.  Agregó que esta instancia solicitó al ministro del Interior, Jorge Burgos, que aclare cuál sería el presupuesto de la nueva Onemi y su mecanismo de financiamiento.  

Mientras, el senador Alejandro Navarro (MAS), integrante de la misma comisión, presentó ocho objeciones a la indicación sustitutiva, ya que en su opinión el proyecto es insuficiente. “Chile no resiste un nuevo terremoto con una institucionalidad tan débil. Somos el país de la Ocde que tiene el mayor gasto del PIB en materia de reconstrucción producto de desastres naturales, lo que demuestra lo poco que se invierte en prevención”, argumentó.

El parlamentario añadió que la principal debilidad del proyecto es no entregar a la nueva Onemi el rango de ministerio. “Sin eso, el nuevo servicio será uno más dentro del Ministerio del Interior, lo que no posibilita que interactúe a igual nivel jerárquico con el resto del aparato del Estado. Un  nuevo ministerio no es más burocracia, es justamente lo contrario, con el suficiente poder para pelear un presupuesto propio y con políticas de prevención”.

Expertos aseguran que un nuevo ministerio de gestión de catástrofes naturales y emergencias nacionales, como el que existe en Rusia, Paraguay y España, tendría un fuerte componente educativo y preventivo, con el consecuente ahorro para el Estado en reconstrucción.
En opinión de Navarro, es importante que los intendentes puedan declarar estado de catástrofe en caso de perderse la comunicación con el nivel central. Y apunta a “una mayor especialización de los funcionarios de emergencia a nivel de Onemi y municipios”.

Por qué los terremotos son menos mortíferos en Chile
© Reuters

Los chilenos aprendieron a dejar la casa con calma.
Un terremoto de gran magnitud volvió a azotar Chile este miércoles.
Y como ocurrió con el sismo de 2014, el número de muertos y daños materiales resultaron relativamente bajos en comparación con los provocados por los recientes movimientos telúricos de Nepal y Haití, por ejemplo.
Aunque las autoridades aún están haciendo el recuento de las consecuencias y siguen buscando desaparecidos, de momento se sabe que fallecieron al menos 10 personas.
Además, la Oficina Nacional de Emergencia del Ministerio del Interior y Seguridad Pública reportó desperfectos en casas de barro y edificios antiguos, desmoronamiento en rutas, caídas de paredes y techumbres en la región de Coquimbo, en el centro-norte del país, la más afectada y declarada zona de catástrofe.

El sismo tuvo una magnitud de 8,3, similar al que aconteció el 1 de abril de 2014. Aquél fue de magnitud 8,2, mató a 6 personas y dañó 2.500 viviendas.
Las cifras funestas de ambos, sin embargo, resultan muy bajas en comparación con los dos terremotos que golpearon Nepal el 25 abril y el 12 de mayo de este año.
En conjunto, ambos se cobraron la vida de más de 8.000 personas y pueblos enteros quedaron en ruinas.
Y eso que su magnitud fue menor que la de los de Chile: 7,8 el primero y 7,3 el segundo.
El que golpeó Haití el 12 de enero de 2010 también fue considerablemente menos potente que los chilenos: de magnitud 7,7.
Pero las pérdidas fueron mucho mayores: más de 220.000 muertos y un millón de personas sin hogar.
Este hecho, que los terremotos de gran magnitud en Chile resulten menos mortíferos que en otros lugares, llama la atención de otros países sísmicos.
"Esta mañana, cuando vimos las imágenes del sismo, nos preguntamos por qué los muertos de Nepal fueron mil veces más", dice Bhagirath Yogi, del servicio nepalí de la BBC.
"Y en Twitter mucha gente se hacía la misma pregunta", añade.

Entonces, ¿cuál es la razón, más allá del abismo económico entre Chile y Haití o Nepal?
1. Evacuación masiva
El sismo se sintió a las 7:55 pm hora local (22:55 GMT).
Pero para entonces, el ministro del Interior, Jorge Burgos, ya había ordenado la evacuación preventiva de las zonas costeras desde Arica hasta Puerto Aysén.
Así, después de que se diera la orden de resguardo por encima de los 30 metros sobre el nivel del mar, para el final de la noche un millón de personas habían abandonado sus hogares para refugiarse en un lugar seguro.
"Las medidas fueron tomadas de manera muy rápida y la evacuación de todas las zonas costeras se ha hecho de buena manera. Sé que para las personas evacuadas eso es duro y en algunos lugares frío, pero necesitamos tomar esas medidas para proteger su vida", evaluó la presidenta, Michelle Bachelet.
Más de un millón de personas fueron evacuadas. Los chilenos aprendieron a dejar la casa con calma. Desde niños, participan en simulacros organizados en los colegios.
La respuesta inmediata fue una lección que las autoridades aprendieron tras el terremoto de la madrugada del 27 de febrero de 2010.
Tuvo una magnitud de 8,8 y murieron 525 personas, la mayoría por el tsunami que le siguió.
Los damnificados llegaron a ser más de dos millones y se dañaron mas de 370.000 viviendas, de las que cinco años después aún quedan por reconstruir 17.178.
Aquello puso en entredicho la capacidad del país para enfrentar una emergencia.
El corresponsal de la BBC en el Cono Sur, Ignacio de los Reyes, recuerda que en aquél entonces también estaba Bachelet en el poder.
Su papel durante las primeras horas del sismo fue severamente cuestionado y aún fue tema de debate en la campaña electoral por su segundo mandato.
Pero Chile no solo aprendió de aquel fatal sismo, lo ha ido haciendo con cada uno de los que ha sufrido, empezando desde que el mayor terremoto de la historia, de magnitud 9,6, azotara la ciudad sureña de Valdivia en 1960.
Así no sólo las autoridades reaccionan rápido, los ciudadanos también.
Con rapidez, pero sin correr.
Y es que desde niños participan en simulacros organizados en los colegios y aprenden que mantener la calma y evacuar en orden es más seguro y eficaz.
Porque viven en el que se dice "el lugar más sísmico del mundo", los chilenos argumentan que "están acostumbrados".
Ya se lo dijo Katie Peters, del Instituto de Desarrollo Extranjero, al medio Sky News tras el terremoto de Nepal: "Se gasta cinco veces más dinero en respuesta (a los terremotos) que ayudando a la gente a preparase.
Además, la investigación sismológica es de primer nivel. Así lo señala el propio Centro Sismológico de Chile, aunque en la sección de preguntas frecuentes de su página web reconoce que "falta una red de instrumentos más densa y profesionales que analicen los datos".
En la misma línea, Sergio Barrientos, director científico del Servicio Sismológico de la Universidad de Chile, señaló en su día que "es necesario establecer un sistema de observación que permita detectar los temblores iniciales más pequeños y, sobre todo, establecer una red de mediciones que dé información suficiente para determinar las fuerzas que están actuando".

Al fin y al cabo, por sus características geológicas, Chile tiembla cada año, a diferencia de otras regiones. Y eso hace que la capacidad de resistir a ellos sea una prioridad.

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