Sunday, May 17, 2015

 

Por José Manuel Nieves abc_ciencia
Los investigadores han profundizado hasta el centro mismo del planeta gracias a una nueva técnica para leer ondas sísmicas


La ilustración muestra que el núcleo interno de la Tierra tiene, a su vez, otro núcleo en su interior.

Un grupo de geólogos de las universidades de Illinois, en Estados Unidos, y de Nanjing, en China, acaba de anunciar en Nature Geosciences el descubrimiento de un segundo núcleo terrestre. O, más exactamente, de un núcleo dentro del núcleo de nuestro planeta.

El sorprendente hallazgo ha sido posible gracias a una nueva tecnología de interpretación y lectura de ondas sísmicas, que ha permitido a los investigadores profundizar hasta el centro mismo de la Tierra.

En palabras de Xiaodong Song, profesor de geología de la Universidad de Illinois y autor principal del estudio, "a pesar de que el núcleo terrestre es pequeño, más pequeño que la Luna, tiene algunas características muy interesantes que pueden decirnos cómo nuestro planeta llegó a formarse, cómo fue su historia y cómo tienen lugar los varios procesos dinámicos de la Tierra. Lo que ocurre en el núcleo da forma a nuestra comprensión de lo que sucede en las profundidades de la Tierra".

Para llevar a cabo su trabajo, los investigadores usaron las ondas sísmicas de los terremotos y "escanearon" lo que sucede bajo la superficie, de un modo similar a como hacen los médicos que usan ultrasonidos para ver lo que sucede dentro de sus pacientes.

El equipo de Song utilizó una tecnología que obtiene datos no del choque inicial de un terremoto, sino de las ondas que resuenan en sus secuelas. Un terremoto es algo parecido a un martillo golpeando una campana: y de la misma forma en que un oyente escucha claramente el tono que resuena tras golpear la campana, los sensores sísmicos de los científicos recogen una señal coherente en la "coda" del terremoto.

El resultado es que esa señal, reforzada por la tecnología, "resulta tan clara y fuerte como la del campanazo principal", explica Song. "La idea básica de este método lleva rondando a nuestro alrededor desde hace tiempo, y el mismo principio ya se ha utilizado para estudios llevados a cabo cerca de la superficie. Pero lo que nosotros buscamos es el camino hacia el centro de la Tierra".
De otro material
Mirar a través del núcleo terrestre reveló una sorpresa en el centro del planeta, aunque no del tipo de la que imaginó Julio Verne. El núcleo interno, en efecto, del que se pensaba que era una sólida bola de hierro, ha resultado tener unas propiedades estructurales mucho más complejas de lo que se creía.

Los investigadores, en efecto, encontraron un "núcleo dentro del núcleo" que está perfectamente definido y que tiene cerca de la mitad del diámetro que el núcleo completo. Además, Song y su equipo se dieron cuenta de que los cristales de hierro de la "capa externa" del núcleo están alineados direccionalmente, de norte a sur, mientras que los del núcleo dentro del núcleo apuntan en su mayoría de este a oeste.

Pero no solo la alineación magnética de los cristales de hierro es diferente en ambas partes del núcleo, sino que se comportan, además, de forma muy distinta. Lo cual significa que el "núcleo dentro del núcleo" podría estar hecho de un tipo de material diferente.

"El hecho de que existan dos regiones que se distinguen tan claramente -explica Song- puede estar diciéndonos algo sobre cómo está evolucionando el núcleo interno de nuestro planeta. Por ejemplo, a lo largo de la historia del planeta, el núcleo interno podría haber tenido efectos dramáticos en el régimen de deformación terrestre. Y esa podría ser la clave para descifrar la evolución de nuestro mundo. Ahora estamos justo en el centro, literalmente, en el centro de la Tierra".

Sacudidas del centro la Tierra cambian la duración del día cada 6 años

abc.es abc_ciencia / Madrid

Se trata de cambios muy sutiles, pero totalmente inesperados, que restan o añaden milisegundos a las 24 horas
Universidad de Liverpool
Vibraciones en el núcleo de la Tierra restan o añaden milisegundos al día

La Tierra gira sobre sí misma una vez al día, pero lo que llamamos un día no es siempre lo mismo. Un año, hace 300 millones de años, comprendía unos 450 días, y uno de esos días de entonces duraba menos que los actuales, unas 21 horas. Ahora, investigadores de la Universidad de Liverpool y de la de París han publicado en la revista Nature que oscilaciones periódicas en el núcleo de la Tierra cambian la longitud del día cada 5,9 años. Se trata de cambios muy sutiles, que restan o añaden milisegundos a las 24 horas.

Como resultado de la desaceleración de la rotación de la Tierra, los días son cada vez más largos. Pero la rotación del planeta sobre su eje, sin embargo, puede variar en milisegundos en un día determinado. Esto es debido a diferentes impactos, como los patrones del clima, corrientes oceánicas, terremotos, glaciares que se derriten y otros factores.

Pero la Tierra también está sujeta a otras fuerzas que pueden causar que la longitud del día varíe a largo plazo o incluso dé saltos cortos en el tiempo. En este nuevo trabajo, los investigadores analizaron los datos de los últimos 50 años y separaron los citados factores conocidos que causan fluctuaciones en la duración del día para descubrir si también existían otros. Al hacerlo, encontraron lo que describen como un inesperado ciclo de 5,9 años en los que el planeta atraviesa un período de varios meses en los que la longitud de cada día es más larga o corta de lo normal. La causa concreta de este fenómeno no está clara, aunque los científicos creen que tiene que ver con el límite entre el núcleo y el manto de la Tierra.

Los científicos están interesados en aprender más acerca de las sacudidas episódicas que alteran la longitud del día durante varios meses relacionadas con el campo geomagnético de la Tierra. Durante estos bandazos de corta duración, el día de la Tierra también cambia en 0,1 milisegundos. Desde 1969, los científicos han detectado 10 sacudidas geomagnéticas que duran menos de un año.

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