Friday, February 28, 2014


Tipos de volcanes

En cuanto a los tipos de volcanes, éstos dependerán de los materiales que los forman. Considerando que los productos volcánicos son las lavas y los piroclastos, los volcanes se clasifican según la predominancia de uno o de otro:

Volcanes de lava
Si la lava es fluida (tipo basáltica), los volcanes son de escudo, cuando el magma emerge desde un centro eruptivo principal o fisurales, si el magma es emitido a través de fracturas que pueden alcanzar hasta varios kilómetros de longitud. Presentan pendientes suaves iguales o menores que 10º. Como dato interesante, se debe destacar que los volcanes más voluminosos del Sistema Solar son los de escudo (en la Tierra, Venus, Marte, Luna, Io, etc.). Ejemplos típicos de volcanes de escudo, son los de Hawaii, Etna e Isla de Pascua. Los volcanes fisurales son muy numerosos en la Patagonia Argentina y forman mesetas de miles de km2  de superficie.
Por otra parte, si las lavas son viscosas (dacíticas y riolíticas) se generan domos volcánicos, cuyo volumen es de escasos km3  y crecen durante erupciones con tasas de emisión muy bajas. Frecuentemente obstruyen el cráter, forman "cerros" semejantes a cúpulas irregulares y tienen pendientes fuertes de hasta 45º, por lo cual son muy inestables y desarrollan derrumbes durante su construcción (Montserrat). Existen ejemplos en abundancia en los Andes Centrales de Chile (Altiplano), como el Tocorpuri, Sairecabur, Chucuyo, etc.

Volcanes de piroclastos
En erupciones de moderada explosividad tipo estrombolianas, se producen acumulaciones de piroclastos gruesos en torno a los cráteres (>tamaño lapilli), formando conos de piroclastos de dimensiones pequeñas, cuya altura generalmente no supera los 300m y las laderas presentan ángulos de reposo críticos de 34º. Ejemplos: los volcanes de Caburgua, los Hornitos (Los Cipreses, Talca), cono Navidad (Lonquimay).
Si las erupciones son más violentas y de tipo freatomagmáticas, se generan profundos "cráteres de explosión" o maares, cuyo diámetro puede alcanzar unos 2 km, rodeados por anillos de piroclastos con laderas suaves menores que 10º; en consecuencia estos volcanes pasan desapercibidos al observar el relieve desde tierra. Ejemplos: los volcanes de Rucapillán (Los Laureles), Pocura y Carrán (Lago Ranco), Pichihuinco (Pto. Klocker), Pichilaguna (Cayutúe), etc.
Tanto los conos de piroclastos como los maares se generan comúnmente por un sólo evento eruptivo, es decir, son monogenéticos, aunque hay excepciones. Hay centenares de conos de piroclastos en la cadena volcánica de los Andes de Chile-Argentina y están distribuidos en forma independiente (San Jorge, Huililco), formando grupos (Caburgua 5, Redondo 2, Relicura 5, Huelemolle 3, Carrán-Los Venados 60, Cayutúe 15) y como parásitos de los grandes estratovolcanes (41 en el Llaima, 30 en el Villarrica).

Volcanes de lava y piroclastos
Las erupciones de mediana magnitud pueden generar piroclastos y coladas de lava, formando capas intercaladas, dando lugar a los estratovolcanes mixtos. Estos están compuestos por una secuencia de lavas y piroclastos con un conducto eruptivo central. Una de las características de estos volcanes es su carácter poligenético, es decir, se edifican a través de numerosas erupciones. Corresponden a los grandes volcanes, generalmente cónicos o tronco-cónicos y que alcanzan alturas de hasta 2.500 m sobre la base, como el Parinacota, Láscar, Descabezado Grande, Llaima, Villarrica, Osorno, Burney. La evolución de un estratovolcán comprende un período largo de actividad magmática, entre 300 mil y 2 millones de años.
Durante su evolución, tanto el edificio volcánico como su(s) cámara(s) experimentan cambios y pueden presentar etapas con erupciones violentas, tranquilas o inactividad total. Debido a la morfología, estructura, dimensiones, madurez y/o composición de un estratovolcán, éste puede sufrir un colapso de la cima:
(1) en forma de hundimiento dando lugar a un gran cráter denominado caldera (de unos 2 a 10 km de diámetro) o (2) en forma de deslizamiento lateral de la cumbre y/o flanco, generando una gran cicatriz en forma de herradura o teatro, bordeada por un empinado escarpe. Ejemplos de calderas son el Hudson, Collipulli, Villarrica1, Puyehue, etc.; ejemplos de cicatrices de avalanchas son el Socompa (con domo anidado), Planchón, Antuco (cono anidado), Calbuco (con domo anidado), etc.

Científicos islandeses alcanzaron en una perforación experimental el magma almacenado bajo un volcán y lograron producir energía.
En Islandia llevan años aprovechando el calor del subsuelo para generar la energía necesaria con la que logran calentar el 90% de los hogares y producir un 30% de su electricidad. Aunque en España el uso de la energía geotérmica tiene un uso residual, en otros países de la Europa continental y del mundo, su aprovechamiento está más generalizado. Según la Asociación Internacional Geotermal, en el año 2010 se generó en todo el mundo 10.700 MW de electricidad.
Precisamente es en Islandia donde ha tenido lugar un interesante avance que podría ser el primer paso de una nueva fuente energética: el magma. A partir de una perforación en una planta geotérmica en el volcán Krafla los científicos encontraron inesperadamente, a una profundidad de sólo 2.100 metros, una cámara de magma con temperaturas de entre 900 y 1.000 °C.
La idea inicial de los científicos pertenecientes al Icelandic Deep Drilling Project (IDDP) era de excavar la superficie de la tierra hasta los 5.000 metros de profundidad para aprovechar al máximo el calor del manto del volcán. Desde el año 1977 existe una planta de energía geotérmica para tal fin de la que se obtienen 60 MW.


Tras la sorpresa inicial, los científicos decidieron no tapar la perforación y tratar de obtener energía a partir del inmenso calor del magma encontrado. El escenario a esa profundidad era de altísimo calor y presión, lo cual hacía complicada la labor de cualquier maquinaria que tratara de operar en esas condiciones. Los científicos lograron introducir agua en el interior del pozo y los vapores expulsados superaron los 450 °C, todo un récord si lo comparamos con otras plantas geotermales tradicionales cuya temperatura suele ser inferior a los 100 °C.
La energía finalmente producida por el IDDP-1 (como se ha llamado a este pozo) fue siete veces superior a la obtenida con los sistemas tradicionales. Pero lo más importante del experimento en el IDDP-1 es haber demostrado que se puede llegar a obtener energía a partir del magma, algo de lo que se dudaba hasta la fecha.

Energía a partir de magma. Nuevos retos, nuevas oportunidades
El objetivo de los científicos de la IDDP, sin embargo, va mucho más allá de lo logrado hasta ahora. Si se llegaran a realizar pozos más profundos con unas condiciones más extremas de presión y temperatura, podrían bombear agua en su interior que alcanzaría un estado supercrítico (ni líquido ni gaseoso). Las partículas de agua en este estado contienen mucha más energía, con lo que se podría llegar a multiplicar por 10 la producción energética del pozo.
Países con gran actividad volcánica como Islandia, El Salvador o Filipinas producen en torno a un tercio de su energía eléctrica gracias al calor del subsuelo. Sin embargo, de la energía obtenida del magma se podría incrementar esta cifra hasta alcanzar una alta independencia energética y la reducción drástica de su huella ecológica.
Lógicamente, los pozos como el IDDP, deben estar en las faldas de volcanes o calderas volcánicas y evitando siempre zonas pobladas. En la Península Ibérica sería complicado poder disponer de esta fuente de energía, pero en zonas de gran actividad volcánica como el sudeste asiático, Centroamérica o Islandia podría llegar a suponer un gran aporte en su factura energética.

Volcán en erupción. Maravillas de la naturaleza.


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