Friday, February 28, 2014


Observatorio Volcanológico de Los Andes del Sur (OVDAS)

El OVDAS es una unidad científico-técnica, cuyo principal objetivo es establecer sistemas para la vigilancia y monitoreo permanentes de los volcanes más peligrosos del país, con el fin de entregar información oportuna a distintas autoridades, instituciones y otros usuarios. El OVDAS es parte del proyecto de SERNAGEOMIN de la Red Nacional de Vigilancia Volcánica, que con una inversión de aproximadamente 17 mil 200 millones de pesos y al año 2012, proporcionará las herramientas para el monitoreo instrumental y mapas de peligro de los 43 volcanes, cuya mezcla entre actividad y cercanía zonas pobladas, constituyen los volcanes de mayor riesgo a nivel nacional. Este año 2012 llegaremos a 30 volcanes monitoreados.

Jefe OVDAS: Fernando Gil C.
Dirección: Rudecindo Ortega 03850, Temuco
Teléfono: (56 45) 2270700 - 2270701 

Objetivo
El principal objetivo del OVDAS es establecer sistemas para la vigilancia permanente de los volcanes más peligrosos de los Andes del Sur. En una primera etapa, esta vigilancia instrumental ha sido solamente de tipo sismológico, aunque se han realizado mediciones geodésicas preliminares en los volcanes Villarrica y Llaima. El observatorio está ubicado al frente de los volcanes Villarrica y Llaima, dos de los cuatro más activos de Sudamérica y verdaderos laboratorios volcanológicos naturales. Esto permite, tanto la observación visual e instrumental y seguimiento de varias manifestaciones volcánicas, estudiar su comportamiento en tiempos de calma o de crisis, como probar la eficacia de nuevos instrumentos de monitoreo.
El observatorio cuenta con estaciones de vigilancia sísmica, conformadas por:


Sensores: Sismómetros Ranger, L4C y geófonos (para detectar señales sísmicas).
Módulos de conversión análogo-digital (ADC7710, DAS-1202).
Modulo de radio-modem
Equipos de trasmisión telemétrica
Equipos portables de adquisición de datos
Ordenadores de almacenamiento de datos
Módulos de GPS para sincronización de las estaciones de vigilancia.
Red de procesamiento de data sísmica.
Webcam para observación visual de actividad volcánica. 

Centro volcanológico de Villarrica
(Convenio Ilustre Municipalidad de Villarrica – SERNAGEOMIN)



El CVV es un centro de observación y vigilancia sísmica del volcán Villarrica. Posee una estación sismológica (CVVI) y es el punto de recepción de la estación telemétrica (VNVI), ubicada en los flancos del volcán. Por otra parte, existe una webcam instalada para un seguimiento visual de la actividad volcánica. Además, es un centro de operaciones para estudios geológicos y geofísicos en el volcán Villarrica. También, es un centro de apoyo a las acciones de emergencia durante crisis y/o erupciones del volcán.

ACTIVIDAD SÍSMICA EN VOLCANES

 Uno de los propósitos fundamentales para el estudio de la sismología volcánica es el de conocer los patrones de actividad sísmica que permitan establecer oportunamente la probabilidad de una erupción. La actividad sísmica en volcanes suele presentarse con meses o años de anticipación a cualquier manifestación observable en el exterior, por ejemplo la emisión de vapor, gases o cenizas o bien el calentamiento del agua de la laguna que puede formarse en el cráter. Es por ello que la sismología volcánica es considerada como una de las herramientas más útiles en el conocimiento del fenómeno volcánico y determinante, en consecuencia, para la protección de las poblaciones cercanas.

CARACTERÍSTICAS DE LOS DIFERENTES TIPOS DE SISMOS

Los sismos pueden agruparse, tomando en cuenta su origen, tectónicos, volcánicos y de colapso. Estos últimos son producidos principalmente por el derrumbamiento de techos de cavernas o minas y sólo son percibidos en áreas reducidas.
Los sismos llamados tectónicos son aquellos producidos por rupturas de grandes dimensiones en la zona de contacto entre placas tectónicas (sismos interplaca) o bien en zonas internas de éstas (sismos intraplaca). Como ejemplo de sismos interplaca pueden citarse los eventos de julio 1957 (Mag 7.7) y el de septiembre de 1985 (Mag 8.1). En México, estos sismos comúnmente tienen sus epicentros en la costa occidental entre Jalisco y Chiapas, con profundidades típicas entre 15 y 20 Km.
En menor número con respecto de los anteriores, aunque también alcanzan grandes magnitudes, ocurren sismos intraplaca, como el de enero de 1931 (M8), con epicentro en la región sur del estado de Oaxaca. Las profundidades de estos sismos puede variar entre unos cuantos kilómetros hasta 70 u 80, en el caso de nuestro país.
Por otra parte, como resultado del movimiento de fluidos y gases así como de la generación de fracturas para permitirlo o bien del colapso de cavidades ocasionadas por salidas de magma, se originan los sismos volcánicos. En las etapas previas a episodios de actividad volcánica mayor, estos eventos se presentan en número reducidos (algunos sismos por día o por mes). Sin embargo, poco antes y sobre todo durante una erupción la actividad sísmica aumenta hasta presentar decenas o cientos de sismos en unas horas. Los sismos volcánicos, según indican las estadísticas mundiales, muy pocas veces han rebasado los 6 grados en la escala de magnitud. Por tanto, la probabilidad de que un volcán pueda llegar a ocasionar daños por la actividad sísmica asociada a al erupción del Chichón, localizado en el estado de Chiapas, se mantuvieron básicamente en el rango de 1.5 a 2.4. Por su parte, la magnitud promedio de sismos en el Popocatépetl se ha mantenido en 2.4 a partir de diciembre de 1994. La magnitud máxima alcanzada hasta ahora es de 3.5.

SIGNIFICADO DE LAS SEÑALES SISMICAS DE UN VOLCAN

De manera específica, se han establecido cuatro categorías de sismos volcánicos, usadas a escala mundial:
· Los llamados tipo "A”, con apariencia similar a los tectónicos, normalmente se presentan a profundidades hasta de 20 Km y con carácter impulsivo en sus fases iniciales. La localización hipocentral de estos eventos señala su agrupamiento en un volumen definido y de manera numerosa. Se considera que se deben a fracturamiento de materiales corticales.
· Los tipos "B" de poca profundidad y que muestran un aumento gradual de sus amplitudes con el tiempo, están constituidos en buena proporción por ondas superficiales. Muy probablemente, la resonancia debida a presiones transitorias en un conducto o una fractura saturada con fluidos es la fuente de este tipo de eventos.
· Tremores armónicos, vibración de carácter continuo que puede prolongarse por varias horas con amplitudes regulares y que muestran un contenido de frecuencia más o menos  estable. Su origen aún no ésta completamente explicada, aunque se piensa que deben a la oscilación continúa de elementos del aparato volcánico, o al desplazamiento de magma.                                                       · . Sismos volcánicos explosivos, son aquellos que llegan a presentarse durante erupciones explosivas, tienen magnitudes generalmente pequeñas y pueden ser sentidos a corta distancia del volcán. Estos eventos no representan en sí riesgo para las construcciones por la vibración que produce en el suelo, ya que la mayor parte de la energía de la explosión se disipa en el aire, pudiendo arrojar fragmentos de diversos tamaños a distancias considerables.

En el caso del Popocatépetl, se han presentado los tres primeros tipos de eventos, además de aquellos que han sido denominadas exhalaciones, que tiene un crecimiento gradual hasta alcanzar amplitudes de consideración, asociados particularmente a la emisión de cenizas. Para el análisis de los sismos volcánicos se debe tener presente que existen diferencias importantes, respecto de los sismos tectónicos, en las características de las fuentes, las trayectorias que siguen las ondas y la disposición de las estaciones para su registro.                                                                                       Los mecanismos de la fuente presentan mayores complejidades en el caso de sismos volcánicos, debido principalmente a que implican la dinámica adicional de gases , fluidos y sólidos en la generación de vibraciones. Por otra parte, la estructura de un volcán, a través de la cual se trasmiten las señales sísmicas, es sumamente compleja, con numerosas interfaces irregulares, etc. de este modo, la señal sísmica original se somete a un gran número de su trayectoria de viaje, antes de ser registrada por un sismógrafo.
En consecuencia, lo que se observa en un registro sísmico o sismograma, son los efectos mezclados de la fuente, la trayectoria de propagación y la características geológicas del sitio donde se registró el movimiento. Por esto, los sismogramas tienen ordinariamente formas con algunas diferencias en su contenido de frecuencias, sus amplitudes y su duración, función de la ubicación de la estación que haya detectado el evento.

Usualmente, los volcanes activos cuentan con varias estaciones de registro instaladas sobre y alrededor del cono. Esto permite, entre otras cosas, tener conocimiento claro de la variación de las profundidades de los sismos, aspectos de suma importancia en la estimación de probabilidades de  una erupción mayor.

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