Monday, December 12, 2011

Extraños volcanes en la cara oculta de la Luna
Las poderosas cámaras del Orbitador de Reconocimiento Lunar (LRO), una sonda de la NASA dedicada al estudio de nuestro satélite natural en órbita a tan solo 50 kilómetros de su superficie, han descubierto una extraña zona volcánica en su cara oculta. El hallazgo arroja luz por fin sobre este 'punto caliente', que ya había sido detectado con anterioridad pero que hasta ahora resultaba inexplicable.
FUENTE
ABC Periódico Electrónico S.A.
28/07/2011

Los científicos creen que esta pequeña 'provincia' volcánica pudo haber sido creada por el afloramiento de magma silícico. Su inusual ubicación y la sorprendente composición de la lava pueden ofrecer nuevas pistas sobre la historia de la Luna y cambiar algunas creencias establecidas sobre su formación geológica. La investigación aparece publicada en la revista Nature Geoscience.
El 'punto caliente', que alberga una concentración del elemento radiactivo torio, es una extensión en forma de 'ojo de buey' de 25 a 35 kilómetros de longitud, situada entre dos cráteres de impacto gigantescos y muy antiguos. Fue detectado por primera vez en 1998 y desde entonces se le conoce como anomalía de torio Compton-Belkovich, en honor a los nombres que reciben los cráteres.
Las observaciones recientes, realizadas por la LRO, han permitido a los científicos distinguir las rasgos de los volcanes en el centro de ese 'ojo de buey'. Y se trata de un vulcanismo silícico mucho más raro del que ya se conocía en la Luna. Tanto, que la existencia de esta zona volcánica obligará a los científicos a modificar algunas de sus ideas sobre la historia de la Luna, según explica Bradley Jolliff, profesor de investigación en el Departamento de Ciencias Terrestres y Planetarias en la Universidad de Washington en St. Louis y responsable del equipo de analizó las imágenes.
El vulcanismo lunar es muy diferente del terrestre, algo que se debe a la particular formación del satélite. La Luna, que se cree que fue creada cuando un cuerpo del tamaño de Marte chocó contra nuestro planeta hace 4.500 millones de años, era originalmente un mundo infernal cubierto por un océano de roca fundida de 400 kilómetros de profundidad. Pero como la Luna era pequeña y no tenía atmósfera, ese océano de magma se enfrió rápidamente, en unos 100 millones de años. Esto evitó que se formara la tectónica de placas que sí existe en nuestro planeta.


MARES Y MONTAÑAS
Durante ese proceso, los minerales ligeros como el feldespato cristalizaron y flotaron en la parte superior para formar las tierras altas lunares, mientras que los minerales más pesados ricos en magnesio se hundieron formando la parte exterior del manto lunar. Hace unos 3.000 ó 4.000 años, se produjo una ola de actividad volcánica y la lava basáltica salió a la superficie, llenando antiguos cráteres de impacto. Pero lo hizo de forma desigual, lo que para los científicos ha resultado un misterio. La superficie de la Luna parecía dividirse solo en dos categorías: el territorio duro de los mares y el ligero de las montañas.
Los científicos comenzaron a sospechar que las cosas no eran tan sencillas en el año 2000, cuando Joliff y sus colegas encontraron zonas geológicas distintas. Una de ellas era otro 'punto caliente' inmenso, denominado Procellarum Kreep (PKT), que contenía torio y otros elementos radiactivos, como potasio y uranio. Al enfriarse el magma, estos elementos no cristalizaron y formaron bolsas entre la corteza y el manto, lo que pudo provocar un vulcanismo intensivo diferente.
Autor: J. de J. 
Indicios de volcanes en Venus


Venus tiene una densa atmósfera que impide, o dificulta mucho, la observación y estudio de su superficie, pero gracias a un detector especial de la sonda espacial Venus Express, que está allí en órbita desde 2006, se han obtenido registros que indican -aunque aún con un cierto grado de incertidumbre aún- que es un planeta volcánicamente activo. Sólo en dos cuerpos del sistema solar, la Tierra y la luna de Júpiter Io, se ha observado vulcanismo en la actualidad.
FUENTE
El País Digital
12/04/2010


Gracias a la información enviada por esa sonda de la Agencia Europea del Espacio (ESA), los científicos han identificado nueve puntos calientes en ese planeta, "áreas análogas a Hawai, con vulcanismo", afirman en la revista Science. En tres de esos puntos calientes (áreas con cámaras de magma en el subsuelo), se observan flujos de lava solidificada que emiten cantidades anormalmente altas de calor respecto a la emisión de su entorno. "Estimamos que esos flujos tienen menos de 2,5 millones de años, y probablemente mucho menos, incluso unos 250.000 años", añaden. "En términos geológicos, esto significa que [los flujos de lava] son prácticamente actuales", explica Joern Helbert, uno de los investigadores. Entre los puntos calientes, las dos regiones Themis y Dione, con elevaciones de 0,5 y 2,5 kilómetros respectivamente son las mejores candidatas a tener vulcanismo activo.
Venus y la Tierra se formaron hace unos 4.500 millones de años, pero evolucionaron de modo diferente hasta el punto de que el primero tiene una atmósfera, compuesta sobre todo de dióxido de carbono, que provoca un potentísimo efecto invernadero. "La historia geológica de Venus siempre ha sido un misterio. Naves espaciales precedentes nos proporcionaron indicios de vulcanismo, pero no sabíamos hace cuánto tiempo, mientras que ahora tenemos pruebas de erupciones recientes", afirma Sue Smrekar, investigadora del Jet Propulsion Laboratory (California) y líder del equipo de investigación.
Lo cierto es que, se planteaban los científicos hace tiempo, algo estaría alisando la superficie venusiana, porque allí sólo hay unos mil cráteres provocados por el impacto de meteoritos, una cifra muy baja en comparación con las marcas que hay en otros cuerpos del Sistema Solar. Los volcanes son una buena explicación, porque sus erupciones renuevan la superficie. Además, las zonas de flujos de lava están especialmente poco erosionadas.
A bordo de la Venus Express, que sigue una órbita elíptica alrededor del planeta vecino acercándose hasta 300 kilómetros a su superficie, va instalado un sensor que es el que se ha utilizado en esta investigación ya que permite ver la superficie venusiana a través de la densa atmósfera y registrar los patrones de su radiación en infrarrojo. Se trata del espectrómetro Virtis (Visible and Infrared Thermal Imaging Spectrometer), que está permitiendo hacer un mapa de la emisión térmica de Venus.
Autor: A. R  
Riesgo sísmico

La comunidad científica canaliza actualmente los mayores esfuerzos en una línea de prevención de daños,basada esencialmente en el diseño sismorresistente.
FUENTE - UPM 


La catástrofe del sudeste asiático a finales de 2004 y el devastador terremoto de Paquistán en octubre de 2005, con más de 70.000 víctimas mortales, dan buena cuenta de que los terremotos son los fenómenos naturales que conllevan mayor potencial destructor, lo que motiva que su riesgo asociado sea uno de los que más atención reclama en la comunidad científica y en la sociedad en general.
Ante la imposibilidad de predecir el fenómeno sísmico con un margen pequeño de tiempo, para tomar acciones a corto plazo, la comunidad científica canaliza actualmente los mayores esfuerzos en una línea de prevención de daños, basada esencialmente en el diseño sismorresistente. Esto supone diseñar las estructuras para resistir los sismos probables a medio y largo plazo, disminuyendo su vulnerabilidad, en una política de mitigación del riesgo sísmico. Este es el fundamento de las normativas sismorresistentes cuyo desarrollo se ha potenciado en todo el mundo.
Desde 1997 y hasta la fecha actual se ha venido consolidando en la E.T.S.I. en Topografía, Geodesia y Cartografía de la Universidad Politécnica de Madrid (U.P.M.) una importante línea de investigación en materia de peligrosidad y riesgo sísmico. Inscritos en esta línea, se ejecutan numerosos proyectos que han sido financiados por diferentes organismos como el Consejo de Seguridad Nuclear, ENRESA, el Instituto Geográfico Nacional, el anterior Ministerio de Ciencia y Tecnología, el Ministerio de Fomento, la Unión Europea, AECI, OTAN y el actual Ministerio de Educación y Ciencia. Cabe destacar pautas concretas de actuación como la evaluación de la peligrosidad sísmica y caracterización del movimiento del suelo; de la amenaza de deslizamientos de laderas inducidos por terremotos la caracterización de la vulnerabilidad y estimación del riesgo sísmico.
Con estas pautas se han desarrollado diferentes trabajos dirigidos, por ejemplo, a la revisión de la Norma Sismorresistente Española, a la caracterización sísmica en emplazamientos de estructuras de especial importancia, como la presa del Ebro y el emplazamiento potencial del proyecto ITER en España, ubicado en Vandellós II, la evaluación del peligro de deslizamientos de laderas en El Salvador y en el Sureste Español, y la estimación del riesgo sísmico en la provincia de Murcia. Este último proyecto -RISMUR- se inició a raíz del sismo del 29 de enero de 2005 que produjo notables daños en las poblaciones de La Paca y Zarcilla de Ramos, y ha sido financiado por Protección Civil de la Región de Murcia y el Instituto Geográfico Nacional.
Cabe destacar además la línea de Cooperación con Centroamérica en materia de mitigación del riesgo sísmico iniciada en 1999 en Guatemala, en el marco de una asistencia técnica financiada por AECI y promovida a raíz del huracán Mitch. La cooperación se extendió a El Salvador tras el devastador terremoto del 13 de enero de 2001, que provocó 600 víctimas mortales en el deslizamiento de Santa Tecla. Desde entonces se han desarrollado proyectos de forma ininterrumpida en ese país, dirigidos a mejorar la infraestructura de monitorización del fenómeno sísmico, así como a aumentar el conocimiento sobre su peligrosidad, conocer mejor el riesgo de deslizamientos de laderas y proponer medidas correctoras. Los resultados han sido transferidos al Servicio Nacional de Estudios Territoriales de El Salvador y están siendo un referente para la planificación territorial y para el diseño de planes de emergencia. En el marco de la cooperación con Centroamérica se está desarrollando también una línea de formación de técnicos en sismología e ingeniería sísmica materializada a través de cursos impartidos en Guatemala y El Salvador, así como de estancias de técnicos de esos países en la E.T.S.I.T.G.C. Esta labor cobra especial importancia si se tiene en cuenta que no existen estudios superiores de geología y sismología en estos países, a pesar de su elevado riesgo sísmico. La citada línea de cooperación está siendo apoyada por la UPM a través del Departamento de relaciones con Latinoamérica.
La próxima Feria Madrid por la Ciencia, que se celebra del 20 al 23 de abril, será una oportunidad para conocer, de la mano de estos investigadores, los resultados de sus estudios. 
La sonda 'Hinode' toma imágenes de una erupción solar masiva



La Agencia Espacial Estadounidense ha publicado unas espectaculares imágenes de una explosión masiva en el Sol, tomadas por la sonda japonesa 'Hinode', y que es "una de las películas sobre una llamarada solar más detalladas que los físicos hayan visto jamás".
FUENTE
El Mundo Digital
06/05/2007


El observatorio espacial, conocido como el 'Hubble para el Sol', ha enviado un vídeo que muestra el momento en el que la mancha solar 930 desata una poderosa llamarada solar de clase X3. La explosión lanzó hacia el espacio una eyección de masa coronal, es decir, una nube de gas de mil millones de toneladas, la cual encendió auroras boreales de tal intensidad que se pudieron observar desde sitios tan al sur como Arizona, cuando la nube de gas alcanzó la Tierra, un día después.
Las ondas de choque en la eyección de masa coronal aceleraron iones pesados hasta velocidades cercanas a las de la luz, y los iones viajaron alrededor de la Tierra y la Luna durante más de un día, lo que se denomina 'tormenta de radiación'.
Si algún astronauta hubeira estado en la Luna en ese momento, habrían tenido que refugiarse en sus naves o lugares especialmente protegidos para evitar quedar expuestos a dosis tan altas de radiación.
Pero éste no es el único hallazgo relacionado con el Sol de esta semana. Un equipo internacional de astrofísicos, liderado por españoles del Instituto Astrofísico de Canarias, ha logrado escudriñar en el interior del Sol para descubrir que su núcleo gira más rápido que el resto del cuerpo del astro, aunque no tanto como hasta ahora apuntaban algunas teorías.
Los resultados de este trabajo, que se publica en el último número de la revista 'Science', desvelan que el núcleo del Sol gira entre tres y cinco veces más rápido que el resto del astro, pero según los científicos el hecho de que lo haga menos rápido de lo esperado "implica la existencia de un mecanismo de freno, que podría consistir en un campo magnético fósil, remanente del colapso inicial de la estrella".
"Hemos podido ver el núcleo del Sol, algo impensable hasta el momento", explicó el astrofísico Rafael García. Para ello, los científicos han analizado casi 11 años de datos del instrumento GOLF (Global Oscillations at a Low Frequency), que viaja a bordo del satélite 'SOHO', de la Agencia Espacial Europea y la NASA.
Durante los años de estudio, los astrofísicos de Canarias han logrado detectar la señal que correspondería a la huella de los modos gravitatorios del Sol, buscados desde los orígenes de la sismología solar, en los años 70. "La importancia de estos resultados es enorme, porque cambian el concepto que se tenía de la vida de las estrellas desde su nacimiento hasta que comienzan la quema de combustible, y podría ayduar a precisar los modelos que explican dónde se concetra el campo magnético", explican.


HELIOSISMOLOGÍA
En el pasado, las estrellas sólo podían estudiarse a través de la radiación que emitían, que procede sólo de sus capas más externas, por lo que los cientiicos tenían muy pocos datos del interior. La situación cambió en 1979, con el comienzo de la heliosismología, una ciencia -similar a la sismología terrestre- que estudia las zonas del interior del Sol donde se propagan las ondas sísmicas.
Los científicos explican que hay dos modos de vibración: los modos de presión y los de gravedad. los primeros permiten estudiar desde el punto de vista sismológico casi el 80% del Sol, lo que equivale a 500.000 kilómetros de radio. Sin embargo, muy pocos llegan al núcleo, donde hay un nivel de ruido tan grande que no proporcionan información precisa.
Hasta ahora las vibraciones de gravedad no podían ser detectadas desde la tierra, puesto que no había instrumentos suficientemente precisos, cosa que ahora sí se ha logrado, gracias al SOHO.
Autor: Olalla Cernuda 
Diamantes que traen noticias de las profundidades de la Tierra



Unos pocos diamantes de una mina de Brasil, con algunas impurezas microscópicas que tal vez les quiten valor para los gemólogos, se han convertido en auténticas piedras preciosas para un equipo de científicos que han sabido leer en ellos la información que traen de las profundidades de la Tierra. Son unos diamantes poco comunes, formados a casi 700 kilómetros de profundidad, en lugar de a unos 200 kilómetros, como la mayoría de las gemas de este tipo.
FUENTE
El País
21/09/2011


Pero, para los investigadores, lo que resulta llamativo es que estas piedras de la mina de Juina muestran que el ciclo del carbono (la interacción que normalmente se da entre la atmósfera, los océanos y la corteza terrestre) se extiende mucho más de lo que se pensaba, alcanzando el manto inferior del planeta. No hay que olvidar que los diamantes son una determinada cristalización de átomos de carbono que se forma en precisas condiciones químico-físicas de altas presiones y temperaturas.
Los científicos saben cómo está hecha la Tierra por dentro, sobre todo, con técnicas de sismología, descifrando como se propagan las ondas sísmicas en diferentes materiales y capas del interior del planeta. Pero las tomas de muestras directas del subsuelo proceden de solo unos pocos kilómetros de profundidad, extraídas de los pozos de prospección geológica. Los diamantes superprofundos son, por tanto, testigos de excepción de lo que pasa en la Tierra hasta el manto, la capa que se extiende desde unos 10 kilómetros bajo la superficie hasta unos 2.900 kilómetros.
Michael Walter (Universidad de Bristol, Reino Unido) y sus colegas de Brasil y de EE.UU., examinaron miles de diamantes de Juina y encontraron seis prometedores por las inclusiones, o impurezas, que tenían. Estos minerales atrapados en las gemas son indicadores para poder reconstruir su historia. "Las inclusiones en los diamantes son fantásticas para estudiar la parte inaccesible de las profundidades de la Tierra, algo así como estudiar insectos extinguidos y conservados en ámbar", dice Walter.
El origen de los diamantes de Juina se remonta al material orgánico y mineral acumulado en el suelo oceánico que se hundió hasta el manto superior terrestre por la dinámica de las placas tectónicas. La proporción de isótopos de carbono en cuatro de los diamantes analizados apunta hacia ese origen en la corteza oceánica. Pero las inclusiones de las piedras son testigo de minerales que se forman cuando los basaltos se funden y cristalizan en condiciones extremas de presión y temperatura del manto inferior (más de 660 kilómetros), y no a 200 kilómetros de profundidad como la mayoría de los diamantes. Esas impurezas analizadas por los investigadores son granitos minerales que miden de una a dos centésimas de milímetro.
Después de haberse formado en el manto inferior, con las inclusiones, mecanismos geológicos como las columnas emergentes del manto inferior al superior transportarían aquellos diamantes, que subirían finalmente hasta el subsuelo de Brasil en las rocas volcánicas llamadas kimberlitas, de las que se obtienen estas gemas. Pese a su origen profundo, las piedras de Juina son comparativamente jóvenes, ya que se formaron hace solo unos 100 millones de años, mientras que la mayoría de los diamantes de alta calidad tiene entre 1.000 y 3.500 millones de años, y tienen un origen más superficial, explica The New York Times.
En resumen, el carbono del material orgánico depositado en el fondo oceánico emprendió un largo viaje hacia el manto terrestre y volvió a subir en forma de diamantes. Esto extiende el ciclo del carbono considerablemente. "La investigación muestra el alcance de ciclo del carbono a escala de todo el planeta, conectando procesos químicos y biológicos que ocurren en la superficie y en los océanos con el interior de la Tierra", señala Nick Wiggintong, de la revista Science, en la que Walter y sus colegas han presentado su investigación de los diamantes superprofundos de Juina. "Los resultados dan una perspectiva más amplia del planeta Tierra como un sistema integrado, dinámico", añade.
Se conocían ya estudios sismológicos que indicaban que el ciclo del carbono llegaría al manto superior terrestre, hasta unos 400 kilómetros de profundidad, donde grandes placas de la corteza oceánica, con sedimentos ricos en carbono, se hundirían y se mezclarían con rocas fundidas del manto. También había algunos estudios sismológicos y geoquímicos que apuntaban hacia mayores profundidades, hasta el manto inferior, pero obtener muestras en forma de rocas es muy difícil y los diamantes de Juina son una prueba directa.
"El manto terrestre es el mayor depósito de carbono del planeta y sabemos muy poco de él", señala Walter. Dado que el ciclo del carbono es una de las pesadillas de los científicos del clima por su complejidad y sus implicaciones en las concentraciones atmosféricas de gases de efecto invernadero, cabe pensar si los diamantes superprofundos de Brasil tienen también implicaciones en el calentamiento global. "Esto no va a influir en el clima de mañana, pero lo que nuestros resultados nos están diciendo es que el carbono de la superficie terrestre puede penetrar hasta el manto inferior, lo que puede ser un sumidero de carbono a largo plazo", responde Walter.
Autor: Alicia Rivera  
¿Ozono del subsuelo? Llega un terremoto



El ozono podría ser una señal útil para captar la llegada de un terremoto, según publica el «Science Daily».
FUENTE
ABC Periódico Electrónico S.A.
24/11/2011


Durante una investigación sobre los posibles indicios de la llegada de un seísmo, un grupo de científicos de la Universidad de Virginia demuestra con una serie de experimentos que la fricción entre las placas expuestas a la presión generada por el choque de las fallas genera ozono. Esto ocurre en presencia de aire.
«Un tiempo antes del movimiento sísmico, la presión comienza a fracturar la roca generando fallas. En este proceso de rotura, presumiblemente se debería producir ozono», explica Raúl A. Baragiola, líder del grupo de investigación.
Baragiola comenzó sus estudios preguntándose por qué, al menos en las historias que se cuentan, algunos animales advertían la llegada de un terremoto tiempo antes de que sucediera.
Su respuesta, explicada en un artículo de la revista «Applied Physics Letters», es que los animales son capaces de percibir el ozono emitido por el subsuelo reaccionando en un modo insólito.
Esto significa, según añade el experto, que «podemos construir instrumentos de captación de ozono distribuidos en red en las zonas de riesgo» para prevenir con tiempo un terremoto. Sobre el tiempo en el que se emite el ozono no hay datos muy preciosos; sin embargo, incluso un tiempo breve podría salvar vidas humanas.  



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