Tuesday, October 16, 2007

VULCANOLOGIA Y SISMOS


Volcanes y Sismos.

Introducción

Los volcanes constituyen el único intermedio que pone en comunicación directa la superficie con los niveles profundos de la corteza terrestre; es decir, son el único medio para la observación y el estudio de los materiales líticos de origen magmática, que constituyen aproximadamente el 80 % de la corteza sólida. En la profundidad del Manto terrestre, el magma bajo presión asciende, creando cámaras magmáticas dentro o por debajo de la corteza. Las grietas en las rocas de la corteza proporcionan una salida para la intensa presión, y tiene lugar la erupción. Vapor de agua, humo, gases, cenizas, rocas y lava son lanzado a la atmósfera.

La corteza terrestre experimenta casi continuamente pequeños e imperceptibles movimientos de trepidación, sólo registrables por aparatos especiales de extraordinaria sensibilidad. Pero a veces, estos movimientos de trepidación, conmoción u oscilación, son más intensos y se manifiestan como sacudidas bruscas, ordinariamente repetidas, que el hombre percibe directamente o por los efectos que producen.

Volcán

Los volcanes constituyen el único intermedio que pone en comunicación directa la superficie con los niveles profundos de la corteza terrestre; es decir, son el único medio para la observación y el estudio de los materiales líticos de origen magmática, que constituyen aproximadamente el 80 % de la corteza sólida. En la profundidad del Manto terrestre, el magma bajo presión asciende, creando cámaras magmáticas dentro o por debajo de la corteza. Las grietas en las rocas de la corteza proporcionan una salida para la intensa presión, y tiene lugar la erupción. Vapor de agua, humo, gases, cenizas, rocas y lava son lanzado a la atmósfera.

Los volcanes son en esencia aparatos geológicos que establecen una comunicación temporal o permanente entre la parte profunda de la litosfera y la superficie terrestre.

Partes de un Volcán

La cámara magmática es la zona de donde procede la roca fundida o magma, que forma la lava; la chimenea es el canal o conducto por donde asciende la lava; el cráter es la zona por donde los materiales son arrojados al exterior durante la erupción; el cono volcánico está formado por la aglomeración de lavas y productos fragmentados. Con frecuencia, fracturas del cono volcánico o explosiones eruptivas, dan lugar a cráteres adventicios que se abren en los flancos o en su base y cuyas chimeneas secundarias comunican con la principal.

Las manifestaciones de la actividad volcánica, es decir, la salida de productos gaseosos, líquidos y sólidos lanzados por las explosiones, constituyen los paroxismos o erupciones del volcán. Muchos de los volcanes que actualmente existen en la superficie de la Tierra no han dado muestras de actividad eruptiva y por eso se les llaman volcanes extinguidos, independientemente de que en algún momento alcancen la actividad.


Tipos de Volcanes.
En escudo:
Son aquellos con diámetro mucho mayor que la altura. Se forman por la acumulación de corrientes de lava con baja
viscosidad, por lo que son bajos y con poca pendiente. Ejemplos de este tipo de volcanes son los hawaianos y los de las Islas Galápagos. Se pueden llegar a ver volcanes de escudo con un cono de ceniza en su cúspide, como es el caso del volcán Teutli en Milpa Alta.
Volcán compuesto:
Cuando el magma es viscoso, las burbujas de gases volátiles lo rompen al escapar y se crean unos fragmentos llamados PIROCLASTOS, que son lanzados al
aire por esos gases. Nos encontraremos así con un volcán formado por coladas y capas de piroclastos alternantes (surgieron en épocas de actividad explosiva seguidas por otras de corrientes de lava fluida).
Cono de escorias:
Formados por el agrupamiento de piroclastos en las erupciones de basaltos, en las que predominan los materiales calientes solidificados por el aire y que caen cerca del centro de emisión. No suelen tener pendientes muy altas, suelen medir 300m de altura y tienen forma cónica y base circular.
Domo:
Capas de magma ácido que no abandonan el conducto, creciendo sobre él y liberando de forma ocasional los gases en coladas formadas por piroclastos.
Caldera
Cuando hay un colapso del techo de una cámara magmática semivacía tras una erupción masiva.
Volcanes más Importantes

VESUBIO:
Volcán situado en la Campania, en el centro de la bahía napolitana, al SE de la ciudad de Nápoles. Tiene una altura de 1132 m. Su
carácter volcánico no fue sospechado por ningún latino antes de su despertar en el año 79 de nuestra era, del cual resultó la destrucción de las ciudades de Pompeya, Herculano y Stabila. En 1631 se registró una importante erupción y en el siglo XVIII mostró gran actividad, con numerosas explosiones que se repitieron entre 1872 y 1906. La última erupción tuvo lugar en 1944 y partir de entonces permanece en calma.

KRAKATOA:
La Isla de Krakatoa se encuentra en Indonesia entre las islas de
Java y Sumatra, en la bahía de Lampung. Tiene una extensión de 16 km2. En 1883, la violenta erupción del volcán Krakatoa, de 820 m de altura, sumergió a la isla en el mar más de 3 m. y sólo quedó en la superficie parte del cono volcánico, todavía activo. La potencia de la explosión se pudo recordar a la de 600 bombas hidrógeno. A causa de esto la atmósfera quedó manchada durante varios meses de cenizas volcánicas, y al cabo de 2 años aún se encontraron restos de las mismas en ella, lo que llegó a influir sobre la falta de luminosidad producida por los eclipses de Sol. Su explosión ocasionó más de 35000 muertos, grandes devastaciones locales y fenómenos eléctricos en la alta atmósfera.
MAUNA LOA:
Principal volcán de la Isla de Hawai, cuya base se encuentra en el Pacífico a 5000 m de profundidad y la cima a 4205 m, lo que supone un total que supera los 9 Km. Está en actividad.
KILAUEA:
Volcán activo hawaiano, a la E. del Mauna Loa, que tiene cerca de 1210 m de altura. Es un ejemplo de enfriamiento lento, pues en el lago de lava del fondo del cráter del volcán, 3 años después de la erupción, la lava seguía siendo líquida y se hallaba a temperaturas cercanas a 1000º C debajo de un caparazón sólido de un espesor de 10 m.
ETNA:
Volcán de la Isla de Sicilia (
Italia). Tiene una altura de 3269 m. Es el mayor volcán activo de Europa. Según los antiguos, en su interior contenía la fragua de Vulcano. Presenta alternancia de coladas de lava y de áreas cultivadas en su vertiente meridional y un gran campo de lavas en su vertiente más septentrional.
FUJI YAMA:
Volcán extinto de
Japón, en la Isla de Hondo, al SO de Tokio. Con sus 3776 m de altura, es el punto culminante del país. Está considerada una montaña sagrada. Es lugar de peregrinaciones y el centro de un Parque Nacional.

Sismos.

Con el nombre general de sismos o seísmos se designa a todos estos movimientos convulsivos de la corteza terrestre, que se clasifican en microsismos, cuando son imperceptibles; macrosismos, cuando son notados por el hombre y causan daños en enseres y casas, y megasismos, cuando son tan violentos que pueden producir la destrucción de edificios, la ruina de ciudades enteras y gran número de víctimas. Los macrosismos y megasismos son los conocidos con el nombre de terremotos o temblores de tierra. El estudio de los fenómenos sísmicos es el objeto de la Sismología.





Tipos de Sismos

Los sismos pueden agruparse, tomando en cuenta su origen, tectónicos, volcánicos y de colapso. Estos últimos son producidos principalmente por el derrumbamiento de techos de cavernas o minas y sólo son percibidos en áreas reducidas.

Los sismos llamados tectónicos son aquellos producidos por rupturas de grandes dimensiones en la zona de contacto entre placas tectónicas (sismos interplaca) o bien en zonas internas de éstas (sismos intraplaca). Como ejemplo de sismos interplaca pueden citarse los eventos de julio 1957 (Mag 7.7) y el de septiembre de 1985 (Mag 8.1). En México, estos sismos comúnmente tienen sus epicentros en la costa occidental entre Jalisco y Chiapas, con profundidades típicas entre 15 y 20 Km.

En menor número con respecto de los anteriores, aunque también alcanzan grandes magnitudes, ocurren sismos intraplaca, como el de enero de 1931 (M8), con epicentro en la región sur del estado de Oaxaca. Las profundidades de estos sismos pueden variar entre unos cuantos kilómetros hasta 70 u 80, en el caso de nuestro país.

Por otra parte, como resultado del movimiento de fluidos y gases así como de la generación de fracturas para permitirlo o bien del colapso de cavidades ocasionadas por salidas de magma, se originan los sismos volcánicos. En las etapas previas a episodios de actividad volcánica mayor, estos eventos se presentan en número reducido (algunos sismos por día o por mes). Sin embargo, poco antes y sobre todo durante una erupción la actividad sísmica aumenta hasta presentar decenas o cientos de sismos en unas horas.

Los sismos volcánicos, según indican las estadísticas mundiales, muy pocas veces han rebasándolos 6 grados en la escala de magnitud. Por tanto, la probabilidad de que un volcán pueda llegar a ocasionar daños por la actividad sísmica asociada a al erupción del Chichón, localizado en el estado de Chiapas, se mantuvo básicamente en el rango de 1.5 a 2.4. Por su parte , la magnitud promedio de sismos en el Popocatépetl se ha mantenido en 2.4 a partir de diciembre de 1994. La magnitud máxima alcanzada hasta ahora es de 3.5.

Réplicas

Las replicas de un sismo, son los sismos que ocurren después con el mismo origen de un sismo perceptible.

Terremotos

Son fuertes movimientos de la corteza terrestre que se originan desde el interior de la tierra y que pueden causar muchos daños.

Maremotos o Tsunami

Un TSUNAMI (del japonés TSU: puerto o bahía, NAMI: ola) es una ola o serie de olas que se producen en una masa de agua al ser empujada violentamente por una fuerza que la desplaza verticalmente. Este término fue adoptado en un congreso de 1963.

Terremotos, volcanes, meteoritos, derrumbes costeros o subterráneos e incluso explosiones de gran magnitud pueden generar un TSUNAMI.

Antiguamente se les llamaba "marejadas", "maremotos" u "ondas sísmicas marinas", pero estos términos han ido quedando obsoletos, ya que no describen adecuadamente el fenómeno. Los dos primeros implican movimientos de marea, que es un fenómeno diferente y que tiene que ver con un desbalance oceánico provocado por la atracción gravitacional ejercida por los planetas, el sol y especialmente la luna. Las ondas sísmicas, por otra parte, implican un terremoto y ya vimos que hay varias otras causas de un TSUNAMI.

Un tsunami generalmente no es sentido por las naves en alta mar (las olas en alta mar son pequeñas) ni puede visualizarse desde la altura de un avión volando sobre el mar. Como puede suponerse, los tsunamis pueden ser ocasionados por terremotos locales o por terremotos ocurridos a distancia. De ambos, los primeros son los que producen daños más devastadores debido a que no se alcanza a contar con tiempo suficiente para evacuar la zona (generalmente se producen entre 10 y 20 minutos después del terremoto) y a que el terremoto por sí mismo genera terror y caos que hacen muy difícil organizar una evacuación ordenada.

Conclusión

El origen del 90 % de los terremotos es tectónico, relacionado con zonas fracturadas o fallas, que dejan sentir sus efectos en zonas extensas. Otro tipo están originados por erupciones volcánicas y existe un tercer grupo de movimientos sísmicos, los llamados locales, que afectan a una región muy pequeña. Éstos se deben a hundimientos de cavernas, cavidades subterráneas o galerías de minas; trastornos causados por disoluciones de estratos de yeso, sal u otras sustancias, o a deslizamientos de terrenos que reposan sobre capas arcillosas.

Las aguas de los mares son agitadas por los movimientos sísmicos cuando éstos se producen en su fondo o en las costas. A veces sólo se percibe una sacudida, que es notada en las embarcaciones; pero con frecuencia se forma por esta causa una ola gigantesca que se propaga por la superficie con la misma velocidad que la onda de la marea y que al estrellarse en las costas pueden ocasionar grandes desastres. Estas grandes olas sísmicas se llaman de translación y también tsunamis, nombre con que se las designa en Japón o maremotos.

Un terremoto se origina debido a la energía liberada por el movimiento rápido de dos bloques de la corteza terrestre, uno con respecto al otro. Este movimiento origina ondas teóricamente esféricas ondas sísmicas, que se propagan en todas las direcciones a partir del punto de máximo movimiento, denominado hipocentro o foco, y del punto de la superficie terrestre situado en la vertical del hipocentro a donde llegan las ondas por primera vez, el epicentro.

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